Gracias a la escritura vomité sentimientos que me ahogaban. Los demonios que se apoderaban de mis sueños y que me seguían a todos lados como sombras infernales se han ido extinguiendo.
En ocasiones, cuando escribía, lo hacía con lágrimas en los ojos, fluían como ríos, ácido que carcomía mi ser. A sido una terapia magnifica; asesinar frustraciones con el poder de las letras!
El semestre de la maestría llega a su fin, al igual que "Lenguaje y escritura", sin embargo, seguiré publicando; lo haré al menos una vez por semana.
Soy como el Fénix renazco de mis cenizas! cada vez mucho más fuerte.
