Observo los borrones en mi cuaderno de notas producto de fricciones entre el lápiz, la goma y el papel. Y no es que no se quieran, al contrario, son un trío magnifico que entona las palabras al compás de su amigo el escritor.
Desparramados en el umbral de la libreta yacen los restos de goma, soldados caídos borrarron las confesiones, secretos y sentimientos, silencio sepulcral. Espacios en blanco, con cicatrices, aguardan resucitar por la varita mágica del grafito, que también se degrada con la imaginación y fantasía del que la controla. El papel se extingue, necesito cambiar de hoja.
Palabras para mis nuevos compañeros de aventuras el lápiz, la goma y el papel, y todos los borrones que tendré que hacer.
El trabajo del escritor! en esas andamos.
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