Dedos te señalan, como agujas penetran tu carne. Eres el responsable del fracaso educativo, dicen aquellos que te utilizan como muñeco vudú. Saben del potencial que tienes, en lo que te pueden convertir, un arma de destrucción masiva.
Las sombras te moldean a su antojo en su ritual siniestro. Distorsionan la realidad, manipulan a la sociedad con su Cerbero, la televisión, aberración pasiva. Las palabras te queman, incineran tu labor, tu pasión.
El clavo en el ataúd: tus colegas mutan en quimeras, acechan, están de caza, te quieren destazar como si fueras carroña.
¿ Qué sientes: tristeza, dolor, rabia, furia?A pesar de todo sigues de pie, librando batallas a diario. No quieres reconocimiento, deseas justicia.
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